Familias que nos gustan más que la nuestra simplemente porque no son la nuestra.
“Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”, decía Tolstoi en las primeras páginas de Ana Karenina, agorero como él solo. Partiendo de esa base, el recopilatorio de cuentos que Libros del Silencio ha editado con la familia como eje central es un cúmulo de desgracias. Porque no hay familias más de su padre y de su madre –ejem– que las que aparecen en los treinta y tres relatos que forman este libro.
Familias surrealistas, como la de Carlo Padial y su inquietante –a la par que graciosa– historia Las paranoias americanas. Aixa de la Cruz y los peculiares gustos gastronómicos del recién nacido que protagoniza True Milk. La combinación familia-ciencia ficción de Rodrigo Fresán en La sustitución de los cuerpos, heredera del cine de Don Siegel. Javier Calvo y el oscuro final de las dos hermanas que protagonizan Alas de Murciélago. Katya Adavi y sus Versiones, el retrato de un enfrentamiento maternofilial a raíz de una herencia. Familias que nos gustan más que la nuestra simplemente porque no son la nuestra. Madres que son peces, como la del Vardaman agonizante de Faulkner que da título al libro, hijos que no son tales y un prólogo de Sergi Bellver y Juan Soto Ivars que no debe leerse como tal sino como si de un cuento más se tratara.
Un apunte: ha llegado el momento de que el relato corto deje de ser considerado un genero menor en este país y se acepte como lo que es; el formato ideal para una época en la que la capacidad de atención media ha bajado de aguantar una película entera a, como mucho, una serie.
Texto: Mónica Escudero